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Iglesia responderá mejor a emergencias |
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Costa Rica,
9 . 10 (Eco Católico) |
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María Estela Monterrosa mmonterrosa@elecocatolico.org
Hacia finales de mayo del 2008 la tormenta tropical Alma golpeó Centroamérica, ha sido el fenómeno con la mayor cantidad de daños contabilizados: arrasó con puentes, casas y caminos en distintos puntos del país. Ese mismo año, en el mes de octubre, hubo fuertes inundaciones en la zona del Pacífico y, pocas semanas después, las lluvias afectaron Limón. Apenas se levantaba el país de las secuelas de estos eventos cuando sucedió el terremoto de Cinchona, en enero del 2009.
“En Cáritas, esos desastres nos agarraron desprevenidos y desarmados. Después de las inundaciones nos dimos cuenta que era urgente tomar medidas, por lo que decidimos elaborar un Manual de Procedimientos. El terremoto, sin embargo, también nos sorprendió sin preparación para responder, aunque tuvimos muchos aciertos en este camino”, dijo el Pbro. Edwin Aguiluz, Secretario Ejecutivo de la Pastoral Social - Cáritas Nacional.
El terremoto marcó un giro de gran relevancia para el proceso de la Pastoral Social: quedó claro que la respuesta debe ir en la línea de la reconstrucción, de acuerdo con un plan riguroso, orientado al desarrollo local, con énfasis en economía solidaria.
“Se realizó un penoso, pero riguroso proceso de aprendizaje, que enriqueció el proceso de elaboración del Manual. Además, teníamos las experiencias del “Plan Zonal de Vulnerabilidad Ambiental” que se había ejecutado en comunidades específicas”, agregó.
El “Manual de Gestión del Riesgo de Desastres” es hoy día la piedra angular para la construcción de una estrategia; dicho documento ofrece el marco teórico y los procedimientos fundamentales que debe tener en cuenta la estrategia nacional de gestión del riesgo de desastres de la red de Pastoral Social-Caritas de Costa Rica, la cual se irá plasmando en planes estratégicos y operativos.
La primera parte del Manual ofrece un marco teórico con los fundamentos éticos, jurídicos y técnicos de la Gestión de Riesgos de Desastres. La segunda contiene la estructura y los procedimientos mínimos de la estrategia de la Pastoral Social, en todas sus fases. En la tercera parte se incluyen instrumentos para ser utilizados en determinados procedimientos. La versión final estará lista en junio.
Una propuesta nacional
Algunas personas han sugerido que éste ámbito le incumbe solo al gobierno, a lo que el Pbro. Aguiluz, responde: “A la Pastoral Social también le compete, porque es una expresión de la caridad eclesial orientada a fomentar la asistencia solidaria, la promoción y el desarrollo humano desde la opción preferencial por los pobres”.
“Creemos en la democracia participativa, por la que el desarrollo, del que la gestión de riesgos de desastres es un eje transversal, se construye no solamente por parte del Estado, sino, también, por la sociedad civil, nuestra intervención está orientada a complementar la acción del gobierno, fiel al principio de coordinación ”, agregó.
El objetivo de la gestión del riesgo de desastres para la Pastoral Social es reducir el riesgo de desastres mediante la disminución de la vulnerabilidad de las personas, los animales, las actividades productivas, la infraestructura y el ambiente. Asimismo, procurar el fortalecimiento de la capacidad para hacer frente a las adversidades de las comunidades, en el marco de la promoción del desarrollo humano integral, solidario y sostenible.
Tras la publicación del manual, Cáritas iniciará la conformación de una estructura nacional y diocesana llamada “Red Nacional de Gestión de Riesgos de Desastres de la Pastoral Social Cáritas”, posteriormente se impulsará un plan estratégico y planes operativos anuales y desde ya se trabaja en la captación de recursos para darle sostenibilidad financiera al proyecto.
La red estará compuesta por un ámbito general de dirección, que será la Comisión Nacional de Pastoral Social-Caritas, que contará con un Equipo Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres. Subordinadas a este equipo, se conformarán once brigadas especializadas en los diferentes ejes temáticos y organizacionales como: evaluación, necesidades e información; prevención y mitigación; rescate y evacuación; atención psicológica, entre otras.
En cada diócesis habrá un Equipo Diocesano de Gestión del Riesgo de Desastres y brigadas especializadas con los mismos ejes. “En este punto, es indispensable el voluntariado, la gente no tiene que ser experta porque nosotros ofreceremos la capacitación”, dijo Aguiluz. |
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