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La poderosa fe de una madre… |
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Costa Rica,
1 . 10 (Eco Católico) |
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Adriana González es una mujer cuya fe ha crecido en los últimos años como nadie lo podría imaginar… sin embargo, el proceso no ha sido fácil y mucho menos placentero. La madurez con la que hoy habla sobre como enfrentar las situaciones difíciles ha sido forjada entre hospitales, médicos, templos y oración.
Ella es costurera y madre de dos hermosos pequeños: Jordan y María Belén; esta familia es vecina de Dulce Nombre de Cartago. Jordan, el mayor, tiene 13 años, ocho cirugías realizadas y otras pendientes, pero, además, tiene a su haber la muestra del infinito amor de Dios, como afirma decidida su madre.
Días de angustia
La dura experiencia que ha debido enfrentar la familia inició cuando Jordan tenía apenas cuatro años. “El era un niño sano, un día sin razón aparente empezó a gritar que sentía punzadas en la cabeza, tenía fiebre y casi no se podía sostener”, recordó Adriana.
El niño empeoró en los días siguientes: se encorvó y no podía mover su cabecita la cual mantenía pegada a su hombro derecho, y tenía fuertes dolores de cabeza. Ante esta situación, Adriana y su esposo, Jorge Arturo, buscaron ayuda primero en el Hospital Max Peralta de Cartago, luego con médicos privados y también en el Hospital Nacional de Niños.
La angustia de los padres crecía día tras día pues pasaron dos meses y medio y todos los médicos daban diagnósticos y tratamientos diferentes, pero ninguno hacía mejorar al pequeño.
“Me decían que era tortícolis, lumbalgia, un daño en las cervicales y hasta infección… pero yo sabía que no era nada de eso. En el Hospital de Niños me dijeron que le habían hecho todos los exámenes y que no tenía nada… que le iban a dar de alta. Yo les dije que solo me lo llevaba si me firmaban un documento donde hicieran constar que él no tenía nada. Después de hablar con otro médico, decidieron dejarlo internado y hacerle más exámenes”, comentó González.
Oración ha sido clave
La oración y la fe fueron los pilares que sostuvieron a esta familia durante ese terrible período. “Un día vinieron unas personas a hacer oración a mi casa, y yo puedo decir que realmente sentí la presencia del Espíritu Santo”, agregó.
Al día siguiente, Adriana fue al hospital para ver a su pequeño, que había estado al cuidado de una tía. “Cuando llegué me dijo: ‘Mami, Jesús vino a mi cama, vino como yo pequeño. Y ya no tengo miedo porque él me dijo que él iba a estar siempre conmigo’. Luego me dio un beso y un abrazo”, recordó conmovida.
Ella afirma que creer las palabras del niño no fue algo instantáneo. Lo cierto es que después Jordan dejó de tener dolores de cabeza y que no fue la última vez que el pequeño dijera eso.
Tras una serie de exámenes, los médicos descubrieron que Jordan tenía una malformación de la médula espinal, degenerativa, y le informaron a su madre que podrían realizar una cirugía que solo podría detener el avance. Los médicos decidieron que Jordan volviera a su casa, pues ya no tenía dolores de cabeza, mientras programaban la cirugía. En ese período, otras personas visitaron nuevamente su casa para hacer una oración. “Yo ese día dejé a mi hijo en las manos de Jesús y María, también vi un gran cambio en mi esposo”, comentó.
Adriana afirmó que después de esta experiencia el niño empezó a tener mejorías constantes: pudo caminar, levantar la cabeza… “Cuando nos llamaron del hospital y los médicos lo vieron decidieron que no lo iban a operar”, narra su mamá.
Años más tarde, le detectaron a Jordan una infección en su pie izquierdo que ya había alcanzado el hueso. Requería una cirugía reconstructiva para caminar bien, pero debía esperar varios años por un espacio. Sin embargo, cuando finalmente lo iban a operar no encontraron infección alguna en el hueso.
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“Vestidito es una acción de gracias”
“Yo sé que la enfermedad de mi hijo va a ser para la honra y gloria de Dios. Cuando él entra en un quirófano, confío en que la cirugía va a ser un éxito. Para mí no ha sido fácil y he tenido que pedir perdón a Jesús porque en un momento mi angustia me hizo buscar respuestas donde no debía”, afirma Adriana.
Tras vivir estas experiencias, ella decidió confeccionar vestidos para la imagen de la Virgen de los Ángeles en acción de gracias. Sin embargo, los últimos no los pudo entregar a la parroquia porque, debido a diversas situaciones, la vestición tuvo que ser suspendida de la forma como se hacía antes.
Jordan tendrá otra cirugía el 13 de octubre por escoliosis, sus padres mantienen la fe y, como ya lo han hecho, ponen a su hijo en manos de Jesús y de la Virgen, como intercesora que es de todos los creyentes. |
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