Miércoles, 8 de Setiembre de 2010
MURAL  
 
Nos Ven: Benedicto XVI: un don
 
 

Mauricio Víquez L.
Presbítero

A raíz de algunos escándalos recientes y antes de ellos, de algunas polémicas generadas por las agencias transnacionales de noticias de manera artificial y malintencionada, hay un dato que ha pasado a ser particularmente relevante: el talante, la prudencia, la personalidad y la brillante solidez de Benedicto XVI.

Y, curiosamente, es justo ese perfil del Obispo de Roma el que resulta hoy día verdaderamente insoportable para muchos. Contemplar un ser humano tan integral, tan capaz de ir más allá de las apariencias de las cosas y tan poco dado a seguir los juegos de los medios de comunicación masiva y sus matráfulas, da grima a más de uno.

Ciertamente, en medio de este tiempo dominado por lo insignificante y de pensamiento decididamente débil, Benedicto XVI es cada día más notorio. Su manera de leer la realidad, su estilo tan propio de estar al frente de su grey y su habilidad para manejar retos, crisis y desafíos, desarman de día en día a sus detractores y a cuantos se llenaron, en su momento, la boca de juicios ingenuos y malos augurios.

El pasado 16 de mayo pasó algo singular. Convocados por medio de volantes, utilizando la invitación personal y animándose las familias enteras, la Plaza de San Pedro se vió colmada de personas. Habría a la hora del Regina Coeli de ese domingo de pascua unas doscientas mil personas.

El Papa venía de encuentros extraordinarios acaecidos en el marco de sus recientes viajes apostólicos. Y en este día de mayo las multitudes se reunieron para mostrarle agradecimiento, apoyo y aprovecharon para expresar ante él su convicción en la Roca que él mismo significa.

“Tu fe nos sostiene” decían pancartas preparadas por muchos que, animados por el Movimiento de Comunión y Liberación, viajaron horas y horas para compartir emocionados junto a Benedicto XVI durante algo así como un cuarto de hora. Pero, sin embargo, unos minutos que devolvieron el ánimo a miles y, en ellos, también a nosotros. ¡La maravilla de la comunión de los santos!

“Os doy las gracias de corazón, ¡Gracias!”, dijo el Santo Padre aquel día. Y la multitud, lo mismo que nosotros y todos los católicos del mundo, nos animamos a devolverle el agradecimiento. La presencia, el pensamiento, el abrazo de Benedicto XVI es un don extraordinario que, en medio de este asfixiante hoy, resulta excepcionalmente providencial.

El Papa, su fe, su misión y su guía son reales, radicalmente verdaderas, en medio de una época de modernidad líquida, relativismos desconcertantes y “realidades virtuales” en no son más que nada o casi nada. El nos sabe llenar de contenido sustancial.

En el final del encuentro de ese día 16 de mayo, el Obispo de Roma dijo: “prosigamos juntos con confianza este camino, y que las pruebas, que el Señor nos presenta, nos empujen hacia una mayor radicalidad y coherencia”. Genial. En clave típicamente cristiana y confiando en que Dios nos lleva por buena senda a pesar de que algunos caminos estén algo torcidos, el Papa extrae de las crisis y dificultades una consecuencia llena de luz: lo que se ha pasado es invitación a una mayor fidelidad.

Porque nos ven y Benedicto XVI es una luz providencial en medio de este tiempo relativista, secularizado y axiológicamente desquiciado, hemos de agradecer a Dios su guía y animarnos a estar más y más pendientes de su enseñanza llena de luz en medio de tiempos revueltos.

 

 


Leyendo entre Líneas: Los 33 y la prensa

Glenm Gómez A.
Presbítero

 

El recuento noticioso no podía ser menos alentador: “Por decepción amorosa hunde cuchillo en el pecho de amante”; “Caco se salva de morir linchado”; “Chofer imprudente muere al chocar con trailer”; “Sospechoso burla operativo en León XIII”; de repente, esa crónica roja a la que, a decir verdad, nos tienen acostumbrados los medios televisivos, se vio interrumpida por una asombrosa noticia: “Localizados con vida mineros sepultados hace 17 días en Chile”…

¿Milagro? La misma transmisión que atentaba contra nuestros anhelos y perturbaba nuestra percepción de la realidad, ahora, nos acerca a un horizonte nuevo, donde la esperanza, la alegría y la ilusión por la vida tienen, aún, vigencia.

El mensaje fue conciso: “Estamos bien en el refugio los 33”. Sin embargo, con esa simple expresión bastó para que, gracias al portento de la televisión, toda una nación y, el mundo entero, vibraran de gozo: “La felicidad rebasó la región de Atacama para inundar las calles de Santiago, la capital, que fueron tomadas por coches que pitaban a su paso y de cuyas ventanas asomaban banderas de Chile, mientras que el himno nacional sonaba coreado por adultos y niños”…

Las cámaras y micrófonos de la prensa recogieron una vasta evidencia y, a pesar de que el hecho, por sí mismo, proveía suficiente materia donde enterrar el escalpelo del morbo, en términos generales, la cobertura fue equilibrada, conforme a la circunstancia referida…

Luego de cinco minutos, esta situación excepcional dio, de nuevo, lugar al tradicional sancocho criollo, sazonado con farándula, fútbol, y algún otro elemento banal.

A este punto, cabría discutir si la gran prensa, como fin que legitima su actividad, contribuye a reconstruir y reanimar nuestro tejido social o si, por el contrario, la competencia en el mercado y la búsqueda de rentabilidad, han terminado por asfixiar una posible “ética periodística”.

Jamás insinuaríamos a los medios de comunicación fingir la realidad, presentándola de manera complaciente o toscamente retocada pero, a esa misma realidad, corresponden otros enfoques y predominios que, comúnmente, son esquivados.

En Costa Rica no todo es corrupción, chorizo, delincuencia, consumo y distribución de drogas, irrespeto a leyes, robos, violaciones, asesinatos e impunidad.

Reducir la información a la “mala política” y a su doble moral; al elogio de la apariencia, la envidia, el exceso y la vanidad; a la carencia de “escrúpulos” y el desprestigio de “los demás”; además de confinarnos a un callejón sin salida, logra desvanecer en nosotros la riqueza del contraste y la búsqueda de la verdad.

Presentar temas positivos no significa desviar la atención. De frente al “juicio condenatorio” que pesa sobre las acciones turbias de algunos ciudadanos, debería insistirse en el “juicio laudatorio” hacia miles de costarricenses íntegros que, día a día, trabajan honradamente por su sustento y el de sus familias.

En lugar de abonar cuotas de prestigio a quien hace de lo frívolo su deidad; correspondería apoyar a los distintos sectores artísticos que, ajenos a los actuales parámetros de la notoriedad, siguen sembrando belleza, ideas, valores y emociones en general.

Superando el tono fatalista que produce más desesperados, apelemos a propuestas que despierten ilusiones. Las desgracias de los otros antes que exposición y colorido, ameritan sentido de justicia, devoción sincera y solidaridad.

Como nos recuerda Niceto Blazquez en su obra “Ética y medios de comunicación”: “Sin conciencia ética no hay garantía suficiente para una información de calidad, en la que la verdad, los intereses del público y el respeto a las personas y a sus más nobles sentimientos están por encima de las especulaciones egoístas…”

Si prevalece la tendencia a comunicar, únicamente, lo “enfermizo” de la sociedad, y no lo sano, lo noble y lo digno que en ella existe; será la sociedad misma, incluyendo a los medios de comunicación, la que se aniquilará.

 

Eco Católico - una visión cristiana del mundo
 
 
 
Decreto:
Año Santo Jubilar Mariano
Iglesia en el Mundo:
Criada por homosexual pide proteger matrimonio
 
Listado de Ediciones
Todas las noticias, entrevistas, temas y concejos de tu boletin.
Contacto Eco Católico:
Dirección

Dirección: Sede Conferencia Episcopal de Costa Rica Calle 22 - Avs. 3 y 5. San José

Teléfonos
Recepción: 2222-8391
Redacción: 2222-7451
Administración: 2222-6156
Fax: 2256-0407
Email: info@elecocatolico.org
Apdo: 1064-1000 San José

 
Eco Católico. Todos los derechos reservados. 2008
Dirección: Calle 22- Avs. 3 y 5, San José, Costa Rica.
Email: info@elecocatolico.org
Teléfono: (506) 2222-8391 Telefax: (506) 2256-0407
Actualizaciones: Carlos Andrés Víquez Vargas. Email: cviquez@elecocatolico.org
Desarrollado por VEMultimedios.org